Las pequeñas venas visibles en piernas (arañitas o telangiectasias) y los capilares dilatados en el rostro no son solo una cuestión estética; a menudo generan incomodidad, pesadez o limitan la confianza al vestir prendas cortas o mostrar un rostro sin maquillaje.
Ya sea por factores genéticos, cambios hormonales, el clima tropical de Puerto Rico o pasar largas jornadas de pie o sentada en la oficina, estas dilataciones no desaparecen con cremas convencionales. Requieren una intervención tecnológica precisa, controlada y segura que actúe en el vaso sanguíneo sin dañar el tejido circundante.